Adviento 2025
"Donde la Paz toca la tierra"
El Adviento vuelve a tocarnos la puerta… y queremos vivirlo contigo. Es un tiempo para encender la esperanza, abrir el corazón y preparar juntos el camino para Jesús que viene a nuestras vidas con ternura y alegría.
Seamos peregrinos de esperanza.
¡Arranquemos juntos este Adviento lleno de Paz!
Puedes escuchar la novena de navidad en nuestro Spotify
Lee el mensaje que Madre Mazzarello tiene preparado para ti en este tiempo de adviento
Cuarta Semana de Adviento
“Dios-con-nosotros: La Paz que se hace Presencia”
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
(Mateo 1, 18-24)
Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 18-24
La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.
Compromiso de la semana en familia
Dedicar un momento de atención o una visita a quien, en la familia o en la comunidad,
esté sufriendo: porque está solo, enfermo o atraviesa una dificultad.
Tercera Semana de Adviento
“Alegra tu corazón: ¡Dios viene!”
Esperad con paciencia también vosotros, y fortaleced vuestros corazones, porque la venida del Señor está cerca. (Santiago 5, 7-10)
Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 2-11
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle:
«¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».
Jesús les respondió:
«Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!».
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:
«¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta?
Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”.
En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».
Compromiso de la semana en familia
«¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»
Esperar al Señor es reconocerlo presente en la Eucaristía, momento de encuentro
para toda la comunidad.
Durante la Misa, en el saludo de paz, miremos de verdad al otro,
encontrando sus ojos.
Así descubrimos, en el rostro del prójimo, la mirada de Cristo
y transmitimos concrétamente paz y serenidad con nuestro gesto.
Segunda Semana de Adviento
María Inmaculada: la Paz que te acompaña
“Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor.
La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león como el buey, comerá paja.
El niño de pecho retoza junto al escondrijo de la serpiente, y el recién destetado extiende la mano hacia la madriguera del áspid.
Nadie causará daño ni estrago por todo mi monte santo»
( Isaías 11, 1-10)
Lectura del santo evangelio según san Mateo 3, 1-12
Por aquellos días, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Este es el que anunció el Profeta Isaías diciendo: «Voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”».
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
«¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?
Dad el fruto que pide la conversión.
Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.
Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.
Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias.
Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».
Compromiso de la semana en familia
Elegir un momento del día para escucharse de verdad, sin distracciones.
Cada día, por turnos, un miembro de la familia comparte algo que lleva
en el corazón —una alegría, una dificultad, un deseo— mientras los demás
escuchan en silencio, sin juzgar ni interrumpir.
Primera Semana de Adviento
“El Adviento empieza con la paz dentro de ti”
Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: «La paz contigo». (Salmo 121)
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Compromiso de la semana en familia
Es hermoso rezar en familia, pero lo es aún más si se invita a un amigo,
compañero de escuela o de catecismo —junto con su familia—
a compartir este momento.
El compromiso de la semana consiste en involucrar, en una o más noches,
a una o más familias en una breve oración: en persona, si es posible,
o utilizando tecnología disponible (Teams, etc.).
Serán invitaciones inesperadas, pero por eso mismo apreciadas
y capaces de fortalecer las amistades.

