
Corona de Adviento, Lugar de Esperanza 2025
Bendición de la Corona de Adviento y El Pesebre
En los últimos años se ha extendido la costumbre de colocar en nuestras iglesias la «corona del Adviento» pese a no ser obligatoria.
Esta tradición del Norte de Europa tiene un interesante carácter simbólico y catequético, se encuentra una referencia explícita en el Bendicional (nn. 1235-1242).
En él se explica el sentido y el significado de la «corona» y dos modelos para su bendición: en el hogar familiar o en la iglesia.

Tener una corona en el hogar es una buena ocasión para orar en familia y prepararse conjuntamente para la Navidad. Este es uno de los casos en los que el padre o la madre de familia puede realizar la bendición. La bendición de la corona puede realizarla un laico o un clérigo.

En el caso de hacerlo en la iglesia, ya que no es obligatorio, es recomendable que sea en la misa del domingo I de Adviento, justo después del saludo inicial, en lugar del acto penitencial. Esto último no quiere decir que se omita el señor ten piedad.
Otra opción sería bendecirla en las I vísperas del I Domingo de Adviento. En el momento de encender las velas que correspondan se puede entonar un canto apropiado, como por ejemplo, el salmo 26 (27) – El Señor es mi luz y mi salvación.
Con respecto al color de las velas de la corona no hay nada dispuesto, no existen normas litúrgicas que determinen el color de los cirios, el orden en el que deben encenderse, ni ningún rito para el encendido semanal. Sin embargo, sí se prevé su bendición para subrayar su significado religioso (Bendicional 1235).