Conmemoración Don Bosco Noviembre 2025

La Inmaculada:

en el Corazón Salesiano

Don Bosco vivió un profundo amor hacia la Inmaculada Concepción. De hecho, nuestra Obra Salesiana es fundamentalmente mariana, ya que nació un 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, sin duda, nuestra espiritualidad está intrínsecamente ligada a la Inmaculada como el modelo de fe y de escucha que «guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2, 19). Esta es la coherencia de vida que necesitamos en  este Adviento.

La Inmaculada nos invita a buscar la pureza de intención, esa pureza de corazón de limpieza interior que nos permite ser transparentes en nuestras acciones, tanto si nos ven como si no. Cultivar la virtud de María en nuestras vidas implica tomar la decisión clara de huir del pecado y de sus ocasiones, y asegurarnos la protección de nuestra Madre, absteniéndonos de ofender a Jesús. ¿te has confesado últimamente? ¿Cómo está tu corazón? 

En nuestra vida cotidiana también vivimos “advientos”, tiempos de espera, de incertidumbre, de anhelo ante tantas situaciones;  Don Bosco vivió uno muy especial. En 1854, cayó gravemente enfermo, y ofreció su vida a Dios para que se proclamara el dogma de la Inmaculada Concepción. (Cfr. Memorias Biográficas #5, págs 149-154) Su recuperación fue vista, como una señal de la bondad de María Santísima.A partir de entonces, el amor de Don Bosco a la Inmaculada fue aún más fervoroso, activo y contagioso.

María Inmaculada: presencia viva en la historia salesiana

El 8 de diciembre de 1854 no sólo se proclamó el dogma mariano. También fue el día en que Don Bosco pronunció un sencillo “Ave María” con un joven llamado Bartolomé Garelli e inició una obra que llegaría al mundo entero. 

Después de la peste del cólera que atacó Turín en 1854, en donde ninguno de sus jóvenes del oratorio enfermó, incluso al estar en contacto con los enfermos para auxiliarlos, Don Bosco quiso agradecer a Dios celebrando con solemnidad la fiesta de la Inmaculada. Ese día, sus jóvenes se confesaron, comulgaron y escucharon su ardiente exhortación:

“Demos gracias, queridos hijos, a Dios… unamos a ella una cordial y sincera promesa de consagrar a su servicio el resto de nuestros días… huyendo, en fin, del pecado mortal, que es una enfermedad mucho peor que el cólera y la peste.

Está fiesta de la Inmaculada Concepción coincide también con el inicio del  adviento que es el tiempo perfecto para preparar nuestro corazón para Jesús, de la mano de la Virgen que espera al Niño Dios,  que nuestra Madre sea el punto de partida de un Adviento vivido con profundidad.

¿Nos atrevemos a esperar así? ¿Qué diferencia marca este adviento en tu vida? En medio de nuestra rutina, nuestras dudas, nuestras búsquedas, María nos acompaña como madre.

Este 8 de diciembre, revive el fuego mariano de Don Bosco. Celebra, canta, acércate a los sacramentos y conságrate a María Inmaculada con esta oración:

Oración de Consagración a María Inmaculada

Oh María Inmaculada,
Madre y modelo de esperanza,
a ti consagramos este Adviento.
Enséñanos a decir “sí” con valentía,
a vivir con alegría,
y a preparar el corazón para tu Hijo Jesús.
Amén.

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