Conmemoración Don Bosco febrero 2026
Don Bosco: educarnos a despertar el corazón
en cuaresma
A veces sentimos que la prisa y la rutina nos ahogan. Vivimos corriendo de una obligación a otra, atrapados entre las demandas del trabajo, la familia y la escuela. Nos pasa que anhelamos un respiro profundo, un momento de paz, ante el agotamiento; experimentamos la tensión de tener que trabajar sin descanso para sostener a los nuestros y la profunda necesidad de escuchar sus corazones y el nuestro. Nos debatimos entre cuidar con afecto y exigir con firmeza. En medio de la fatiga, la Cuaresma puede sentirse como otra obligación, en lugar de un camino sanador hacia la libertad interior, hoy Don Bosco nos cuenta cómo despertar el corazón para llevar la cruz con amor salesiano…sigue leyendo…

No siempre sabemos cuándo insistir y cuándo esperar.
No siempre sabemos si una dificultad es obstáculo… o camino.
La Cuaresma nos invita a despertar el corazón: no huir de la cruz, sino aprender a leerla.
Don Bosco conocía perfectamente este cansancio. Sin embargo, en la espiritualidad de Don Bosco, la vivencia de la Cuaresma y el amor a la cruz no se entienden desde la tristeza o la resignación dolorosa, sino desde la caridad pastoral, la obediencia alegre y la imitación de Cristo.
En una hermosa y cercana conferencia dirigida a las Hijas de María Auxiliadora, Don Bosco nos regaló un secreto vital para nuestra actitud frente a las exigencias de cada día: «Tenedlo bien en la mente y en el corazón y decid a menudo con San Agustín: «¡Oh, santa cruz!… Sí, oh hijas, llevemos con amor la cruz y no la hagamos pesar sobre los demás, más bien ayudemos a los demás a llevar la propia. Decíos a vosotras mismas: […] Esta tribulación, este trabajo, esta enfermedad, aunque ligera, pero que al fin y al cabo es cruz, quiero llevarla alegremente y de buena gana, porque es precisamente esa cruz que el Señor me manda«.
Por otra parte para Don Bosco, el verdadero discernimiento espiritual cotidiano consistía precisamente en esto: buscar continuamente la voluntad de Dios en las realidades de cada jornada y despojarse de uno mismo para amar y servir mejor.
Esta mirada transforma la existencia, tal como nos invita a vivir la Palabra: «Que su amor crezca en conocimiento y plena sensibilidad para discernir lo mejor» (Flp 1,9-10).

¿Cuándo fue la última vez que sentiste que tu esfuerzo por educar o por sostener a tu familia se transformaba en una ofrenda gozosa? Ayudar a otro a llevar su carga muchas veces nos libera del peso de la nuestra.
Hoy te proponemos dos acciones concretas para ejercitar este discernimiento en Cuaresma:
1- Antes de reaccionar ante un conflicto con tus hijos, alumnos, o amigos haz una pausa de cinco segundos, respira hondo y elige responder desde la paciencia y no desde el agotamiento.
2- Aligera conscientemente la «cruz» de alguien de tu entorno hoy: ofrece una escucha atenta, una sonrisa, o asume una pequeña tarea para darle un respiro a otra persona.
La cruz no es el final del camino.Es el lugar donde el corazón aprende a elegir mejor.
Seguimos caminando esta Cuaresma con el corazón despierto, aprendiendo a integrar fe y vida como lo hizo Don Bosco: confiando, esperando, discerniendo.
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Oración final
Señor Jesús,enséñanos a no huir de la cruz.
Despierta nuestro corazón para discernir con paciencia,
como Don Bosco aprendió a hacerlo.
Haznos educadores con mirada profunda y fe valiente.
Amén.
Don Bosco repetía:
“Las pruebas son para nosotros una escuela donde aprendemos a confiar en Dios.”(MB V, 653)