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A veces sentimos que la prisa y la rutina nos ahogan. Vivimos corriendo de una obligación a otra, atrapados entre las demandas del trabajo, la familia y la escuela. Nos pasa que anhelamos un respiro profundo, un momento de paz, ante el agotamiento; experimentamos la tensión de tener que trabajar sin descanso para sostener a los nuestros y la profunda necesidad de escuchar sus corazones y el nuestro. Nos debatimos entre cuidar con afecto y exigir con firmeza. En medio de la fatiga, la Cuaresma puede sentirse como otra obligación, en lugar de un camino sanador hacia la libertad interior, hoy Don Bosco nos cuenta cómo despertar el corazón para llevar la cruz con amor salesiano…sigue leyendo…